José Miguel Cejas. Un joven poeta III.

Tu recuerdo, Bartolo


El día 30 de mayo de 1946 Bousoño le envió un libro de poemas que acaba de publicar, junto con esta carta que Bartolo nunca llegó a leer: “Tu recuerdo, Bartolo, será siempre para mí puro y ejemplar. Dentro de mi corazón estarás siempre, siempre, siempre, como el motor de todos mis actos más nobles. 

Me has dado un ejemplo, un ejemplo de Vida, de carácter, de desinterés, de generosidad para con tus amigos y para con Dios; un ejemplo que no olvidaré nunca. Cuando los años pasen, y yo sea un viejo, si es que llego a serlo, recordaré los días de la juventud, y en ellos te veré tan humano, tan juvenil y cargado, tan rico de dolor y alegría, que tu visión me hará olvidar las tristezas del mundo”.


En la noche del 31 de mayo Bartolo esperaba serenamente la muerte. En un determinado momento le hizo a su madre un gesto de despedida con la mano. Sonrió y le dijo, casi susurrando: m´em vaig, me voy. Poco después falleció.

Como había escrito en 1946, Bousoño no le olvidó nunca. Muchos años después, en febrero de 1993, evocaba su figura, una de esas figuras inolvidables de los días de la juventud“Muy pocos días después recibí la noticia. Mi amigo había muerto. Cuando se iba a cerrar el féretro (...) llegó mi nuevo libro de poemas dedicado a él. Se titulaba Primavera de la muerte”. 

Panteón de la familia Royo, donde está en-
terrado Bartolomé. Siempre tiene flores en la
puerta, dejadas por los estudiantes, que le pi-
den ayuda para los exámenes.

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