Canciones, Poemas amorosos (1944), Secreta fuente (1948)



            Un día volveré. La misma sangre
cantará su latido a otra pasión.
Pero por más que quiera yo olvidarte
tú morderás mi corazón.

            Tus dientes duros y crueles
tras la tierna caricia de tu amor,
tienden sus blancos apetitos
a mi maduro corazón.

            ¡Sombra de noche sin estrellas!,
tal vez olvido de mi triste voz.
Voy por el mundo sin tenerte
con este triste corazón.





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